Nos regalamos una reflexión sobre algún valor, un acontecimiento, una fecha litúrgica, la vida salesiana o algo que nos resulte de interés.

EMBARAZOS

Estupenda metáfora para entender un poco qué es el Adviento

Una expedición se adentra en la selva, se pierden, pasan los días, están sedientos,  hambrientos y al borde de la desesperación. De pronto, les llega por radio el aviso: está llegando un helicóptero de rescate y lo único que tienen que hacer es despejar  un  espacio para que el helicóptero aterrice.  No se les pide que hagan ninguna otra cosa excepto esa: dejar un lugar vacío, quitar estorbos para acoger la salvación que llega.

Estupenda metáfora para entender un poco qué es el Adviento y por qué,  si queremos vivirlo en condiciones,  no nos queda más remedio que hacer oídos sordos al griterío de imperativos que nos ordenan precisamente lo contrario: llenarnos de cosas. Porque de lo que se trata es de soltar trastos inútiles, de vaciar, de liberar espacio, precisamente lo que ocurre en un embarazo: desde el comienzo y de manera progresiva, todo en el interior de la madre, las paredes de su útero,  se van contrayendo y retirando  para dejar cada vez más espacio al niño que está creciendo dentro de ella y que necesita moverse y desarrollarse.

Esta imagen me ha hecho entender un poco mejor ese texto del Evangelio en que Jesús pregunta: “- ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?  Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, añadió: – Estos son mi madre y mis hermanos. El que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.” (Mc 3, 21-22; 31-35). Lo de ser “hermana de Jesús” me parecía más factible, pero ser su “madre” me resultaba inexplicable. Como siempre, la luz se abre paso  en lo más sencillo y cotidiano: ¿no será que para  irnos haciendo “madres de Jesús” necesitamos ir dejándole espacio en nuestra vida y “empujando hacia atrás” lo que no le deja desplegarse y crecer en nosotros? En lo concreto, se trata de la  práctica cotidiana del amor en su versión de hacer sitio a otros, de dejarles pasar primero, de abrirles espacio para que puedan ser como son y moverse a sus anchas.  Pero todo eso,  como ocurre en una gestación, no puede  acontecer sin pérdidas.

Dolores Aleixandre, 14/12/2019