Cada semana nos regalamos una reflexión sobre algún valor, un acontecimiento, una fecha litúrgica, la vida salesiana o algo que nos resulte de interés. Esta semana…

“Se marcha para llegar a una meta, se peregrina para estar en camino. Muchos hombres están abiertamente fascinados por la experiencia del estar-en-camino, experiencia que les es facilitada por la peregrinación. La vida es un camino. Cada uno sigue su camino paso a paso, cada uno lleva su carga. Hay rodeos, extravíos, períodos difíciles, caminos fastidiosos y caminos sencillos. Se camina acompañado o en hilera. Se marcha por caminos que otros han recorrido antes. Ellos han puesto señales en el camino, para que nosotros encontremos el nuestro. El camino como metáfora para nuestra vida abarca todo lo que nos sale al encuentro y nos acontece, lo que examinamos y padecemos, lo que proyectamos y obtenemos. Algo nos mueve. Nos ponemos en movimiento, tenemos motivos y obramos resueltamente. Recorremos caminos y por eso nos mudamos de lugar. Los compañeros de camino van con nosotros. Necesitamos provisiones y guías. Lo que hemos caminado se convierte en experiencia. Ponemos algo en marcha, queremos progresar y desplazarnos. (…) Los numerosos hombres que caminan por los antiguos o nuevos caminos de peregrinación esperan obtener de su caminar una transformación interior. Entre ellos, en su camino de peregrinación, los cristianos esperan lograr un encuentro intenso con Cristo” (De: En camino. Para una teología de la peregrinación. Anselm Grüm, San Pablo)